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    Su piel refleja su salud. Es lo primero que observa la gente y uno de sus activos más valiosos. Para el cuidado adecuado de la piel, comience a desarrollar hábitos saludables que protegen su posesión más valiosa de las cosas externas (e internas). Es la única piel que tendrá, así que sus hábitos diarios son muy importantes.

    ¿Está listo para hacerse cargo de su piel?

    • Empiece con algo sencillo. Puede gastar todo el dinero que desee en la rutina más compleja del cuidado de la piel, pero en realidad no importará si no ha desarrollado hábitos saludables. Así que antes de que gaste algunos cientos de dólares en productos para el cuidado de la piel, evalúe su rutina actual de cuidado de la piel. ¿Tiene hábitos saludables? Por ejemplo, ¿limpia su piel correctamente? Si usted es una mujer que usa maquillaje, asegúrese de retirarlo por completo al final del día. No importa cuál es su sexo, debe tomar suficiente agua, proporcionando a su piel la humedad natural desde el interior. Cuando está afuera bajo el sol, asegúrese de usar protector solar. Aunque no verá los resultados inmediatos, esos pequeños pasos hacen una gran diferencia con el tiempo.
    • Empiece pronto. Incluya tan pronto como le sea posible una rutina adecuada para el cuidado de la piel a su día. Si usted es un adolescente o si tiene un adolescente en casa, empiece ahora a desarrollar hábitos saludables. Si es un adulto mayor, ¡dé el ejemplo! No puede cambiar la piel que tiene ahora, pero puede nutrirla y cuidarla para protegerla para el futuro. Con el cuidado adecuado, su piel puede permanecer fresca mientras envejece.
    • Busque ayuda profesional para los problemas de la piel. La piel no es perfecta. Puede ser seca o grasosa; puede desarrollar salpullido y acné, entre otros problemas. Trate el problema con un experto profesional de la piel, ya sea un esteticista de la piel en su salón local o un dermatólogo para problemas más severos de la piel.
    • Bloquee el sol. Proteger su piel del sol, es importante debido a que el sol emite radiación ultravioleta (UV). Con el tiempo, la exposición a la radiación UV ocasiona muchos cambios en la piel, como las arrugas, decoloración, pecas o manchas de la vejez, crecimientos benignos (no cancerosos) como lunares y crecimientos precancerosos o cancerosos como melanoma. De hecho, la mayoría de cáncer de piel se relaciona con la exposición al sol.