15 de abril de 2008 --Rociar un poco de testosterona sobre el vientre podría ayudar a aumentar ligeramente la libido de una mujer, pero un chorro de un placebo parece producir buenos resultados también.
Un estudio australiano que investiga si los bajos niveles de la hormona testosterona desempeñan alguna función en la insatisfacción sexual premenopáusica, muestra que en la mayoría de los casos un placebo (medicamento sin acción terapéutica) mejoraba la satisfacción sexual de la mujer tanto como el aerosol de testosterona.
La testosterona es conocida mayormente como una hormona sexual masculina, pero juega un papel importante en la función sexual saludable de una mujer. La testosterona de una mujer alcanza su nivel máximo entre los 20 y los 30 años, y luego empieza a declinar.
Muchas mujeres informan una disminución del interés sexual, de la excitación y del placer antes de la menopausia, pero existen pocas opciones de tratamiento. La terapia de reemplazo de testosterona parece mejorar la satisfacción sexual de una mujer tras la menopausia, pero aún no está claro si puede tener el mismo efecto en las mujeres premenopáusicas.
Susan Davis, MD, de Monash University en Victoria, Australia, evaluó a 261 mujeres entre 35 y 46 años que tenían bajos niveles de testosterona en sangre y admitieron tener menos eventos sexualmente satisfactorios. Durante 16 semanas, las mujeres recibieron de manera aleatoria una de tres dosis diferentes de testosterona, que rociaron sobre la piel, o un placebo.
Las mujeres del grupo del placebo y del tratamiento informaron un incremento en el número de eventos sexualmente satisfactorios.
"Nuestros hallazgos... no ofrecen una evidencia suficientemente fuerte para respaldar el uso generalizado de la testosterona en las mujeres premenopáusicas", escribe Davis en la edición del 14 de abril de Annals of Internal Medicine. "Es necesario llevar a cabo más ensayos clínicos sobre esta terapia prometedora pero que aún no está demostrada".
En un editorial acompañante, Rosemary Basson, MD, de University of British Columbia, señala que la falta de testosterona no siempre es igual a insatisfacción sexual. Así que anima a los médicos a evaluar más de cerca la salud mental de una mujer y los temas de la relación, y a tratar cualquier problema con terapia conductual o consejería, en lugar de recetar testosterona.
FUENTES:Davis, S. en Annals of Internal Medicine, abril de 2008; vol 148: pp 569-577.Basson, R. en Annals of Internal Medicine, abril de 2008; vol 148: pp 620-621.
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