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5 de mayo de 2008 -- Amamantar a su hijo podría hacerlo más inteligente, según el más reciente estudio sobre el tema.
La lactancia materna exclusiva a largo plazo mejora la inteligencia verbal y otras medidas de inteligencia de un niño, afirma el investigador Michael S. Kramer, MD, profesor de pediatría, epidemiología y bioestadística de la Facultad de medicina de la Universidad de McGill, en Montreal.
El estudio fue publicado en la edición de mayo de la revista Archives of General Psychiatry.
Los niños que fueron amamantados durante más tiempo puntuaron más alto en promedio a los 6 años y medio de edad en la inteligencia verbal, no verbal y general, encuentra Kramer. Los profesores los evaluaron mejor en la lectura y escritura que a los niños que no fueron amamantados durante tanto tiempo o de manera tan exclusiva.
"La lactancia materna prolongada y exclusiva hace que los niños sean más inteligentes", declara Kramer a WebMD. "Aconsejaría a las madres tener como meta, si pueden, amamantar exclusivamente durante tres meses y continuar amamantando en algún grado durante un años, lo cual sería bueno".
La lactancia materna exclusiva [sin complementar con leche de fórmula] durante seis meses sería aún mejor, señala Kramer. Pero se da cuenta de que es difícil para muchas mujeres, sobre todo si vuelven a trabajar.
Lactancia materna y CI: Análisis de los datos
Una variedad de estudios han evaluado la lactancia materna y el CI. "La mayoría de estudios han encontrado una asociación entre la lactancia materna y un mayor coeficiente intelectual", dice Kramer a WebMD. Pero la mayoría ha sido lo que los científicos llaman estudios observacionales, con niños cuyas madres eligieron amamantar siendo comparados a aquellos cuyas madres no lo hicieron.
Kramer y otros señalan que tales estudios podrían ser afectados por diferencias en la manera en que interactuaban con sus hijos las madres que lactaron y las que no lo hacían.
Kramer y sus colegas evaluaron a casi 14,000 niños de Bielorrusia que asistieron a 31 hospitales y países del lugar. Los participantes forman parte de un estudio a gran escala conocido como el Ensayo de intervención de promoción de la lactancia materna (PROBIT, por sus siglas en inglés). Los investigadores asignaron a la mitad a una intervención que fomentaba que fueran amamantados exclusivamente a largo plazo o a otro grupo que recibió la atención de maternidad e infantil usual.
Se considera que este abordaje es más factible y ético que asignar a las madres a lactar o alimentar con biberón.
"Los que recibieron la intervención de la lactancia fueron amamantados durante más tiempo y de manera más exclusiva", apunta Kramer. El número de madres que seguía amamantando exclusivamente a los tres meses fue siete veces mayor en el grupo de intervención de madres, de 43 por ciento frente a seis por ciento entre las que no recibieron la intervención.
Lactancia materna y CI: Resultados de las pruebas
Cuando los niños tenían seis años y medio de edad, sus pediatras les administraron pruebas de inteligencia. Si asistían a la escuela, los profesores evaluaron su rendimiento académico en lectura, escritura, matemática y otras asignaturas.
Kramer señala que el efecto más potente fue una mejora en el CI verbal. En promedio, los que estaban en el grupo de intervención puntuaron 7.5 puntos más en las pruebas que medían la inteligencia verbal, como el vocabulario, lo que resultó estadísticamente significativo, o sea que no se debió al azar. Puntuaron 2.9 puntos más en las pruebas que medían inteligencia no verbal, y 5.9 puntos más en las pruebas que medían la inteligencia general.
Kramer apunta que las diferencias en las puntuaciones de las pruebas de CI no verbal y general no fueron estadísticamente significativas, pero por muy poco. Dice que el punto más importante es que encontró una tendencia general hacia la mejora en las medidas en los niños que fueron exclusivamente amamantados a largo plazo.
Los profesores evaluaron la lectura y matemática del grupo de intervención amamantado mejor que a los niños del grupo de control.
"Creo que es un efecto modesto", dice Kramer. La ventaja en el CI de los niños amamantados a largo plazo, señala, es similar a la que ha sido encontrada en la investigación para los primogénitos frente a sus hermanos más pequeños.
"No se trata de la diferencia entre un genio y un niño mentalmente retardado", apunta.
Lactancia materna y CI: ¿La leche de la madre o la interacción social?
No se sabe si el aumento en el CI se debe a la leche materna en sí misma (por los ácidos grasos sanos u otras sustancias) o a la interacción física y social que la lactancia materna conlleva, señalan Kramer y otros.
"Es más probable que una madre que da el seno pase más tiempo con su hijo", apunta, además de leerles más adelante y hacer otras actividades. "La cantidad de tiempo, la cercanía, la manera en que interactúa con los niños, sin duda alguna difieren entre las madres que lactan y las que no".
Añade que la gran mayoría de estudios sobre el tema han mostrado una relación positiva. Una excepción notable fue un estudio publicado en 2006 en la revista British Medical Journal que concluyó que la lactancia materna "tiene poco o ningún efecto sobre la inteligencia de los niños. En el estudio participaron más de 5,400 niños.
Kramer afirma que su estudio es más sólido gracias a una metodología más rigurosa.
Lactancia materna y CI: Una segunda opinión
No es sorprendente que un vocero de La Leche League International, que promueve la lactancia materna, afirme que los hallazgos del nuevo estudio son "significativos y válidos". No todos los trabajos o estudios de investigación han encontrado una asociación, apunta Lawrence M. Gartner, MD, vocero de la liga y profesor emérito de la Universidad de Chicago.
"Pero la gran mayoría de ellos sí muestra un efecto positivo, una mejora en el CI y en el rendimiento escolar".
"Creo que cada vez hay más evidencia que apunta a esto", afirma Dennis Woo, MD, presidente del departamento de pediatría en el Hospital UCLA y de Ortopedia de Santa Monica, quien reseñó el estudio para WebMD. Sin embargo, se pregunta si las influencias culturales podrían tener que ver dado que el estudio se llevó a cabo en Europa oriental, y si los mismos resultados se sostendrían para las madres lactantes de los EE.UU. Woo también trabaja como asesor para compañías de fórmula infantil.
"No necesariamente podemos generalizar [los hallazgos] para todas las poblaciones", concuerda Jennifer Shu, MD, pediatra de Atlanta y autora de Heading Home with Your Newborn, publicado por la American Academy of Pediatrics. "Pero [amamantar] no tiene ninguna desventaja".
Ruth A. Lawrence, MD, presidenta de la sección sobre lactancia materna de la asociación y neonatóloga de la Facultad de medicina de la Universidad de Rochester en Nueva York, propone una interpretación ligeramente distinta de los hallazgos. "Lo que el estudio me dice es que la lactancia materna no hace que su hijo sea más inteligente, sino que le permite alcanzar todo su potencial. Por ejemplo, si usted tiene un hijo con anormalidades cromosómicas y síndrome de Down, y lo amamanta, no logrará que sea un genio. Permitirá que alcance todo su potencial".
La American Academy of Pediatrics recomienda lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, y sugiere que las madres continúan durante tanto tiempo como sea mutuamente aceptable.
Según los CDC, el 73.8 por ciento de las madres de EE.UU. que dieron a luz en 2004 dieron el seno en algún momento. De éstas, 41.5 por ciento seguían dando el seno a los seis meses, pero sólo el 11.3 por ciento lo hacía exclusivamente durante seis meses. Los datos aparecen en la Tarjeta de calificación de la lactancia materna, publicada en 2007.
FUENTES:
Kramer, M. en Archives of General Psychiatry, mayo de 2008; vol 65: pp 578-84.
Michael S. Kramer, MD, profesor de pediatría, epidemiología y bioestadística de la Facultad de medicina de la Universidad de McGill; director científico del Instituto de investigación sobre desarrollo humano y salud infantil y adolescente de los Institutos canadienses de salud, Montreal.
Lawrence M. Gartner, MD, profesor emérito de pediatría y obstetricia y ginecología de la Universidad de Chicago; vocero de La Leche League International.
Ruth A. Lawrence, MD, presidenta de la sección de lactancia materna de la American Academy of Pediatrics; profesor de pediatría, obstetricia y ginecología de la Facultad de medicina de la Universidad de Rochester, Nueva York.
Jennifer Shu, MD, pediatra, Atlanta.
Dennis Woo, MD, presidente del departamento de pediatría, Hospital UCLA y Ortopédico de Santa Monica, California.
American Academy of Pediatrics.
CDC: "Tarjeta de calificaciones de la lactancia materna, Estados Unidos, 2007: Indicadores de resultados".Der, G. en BMJ, en línea, 4 de octubre de 2006.
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