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12 de mayo de 2008 -- Es probable que las personas obesas no tengan enfermedad cardiaca actualmente, pero un estudio de gran tamaño sobre la relación entre obesidad y enfermedad cardiaca señala que es bastante probable que la adquieran.
Gregory L. Burke, MD, investigador de la Universidad Wake Forest y sus colegas estudiaron a cerca de 7,000 personas que participaban en el estudio multiétnico sobre aterosclerosis (MESA), que no tenían enfermedad cardiaca al comienzo del estudio.
Los participantes del ensayo se sometieron a investigación intensa de su riesgo de enfermedad cardiaca. Los investigadores evaluaron a los pacientes para detectar la presencia de factores de riesgo tradicional, como el peso, los niveles de colesterol de baja densidad (LDL), la hipertensión arterial y la diabetes. También buscaron señales de enfermedad cardiaca subclínica, como acumulación de calcio en las arterias cardiacas, estrechamiento de las carótidas y aumento de la masa muscular cardiaca.
Los hallazgos tienen pocas buenas noticias, excepto para los participantes estadounidenses de origen chino, de los cuales apenas el 33 por ciento de los que tenían exceso de peso y apenas el 5 por ciento de los que eran obesos. A los participantes del estudio de otros grupos étnicos les fue mal:
Aunque tomaron más medicamentos para la presión arterial elevada, el colesterol alto y la glucemia elevada, los participantes obesos del estudio tuvieron mayores niveles de presión arterial y glucemia, así como perfiles de colesterol menos normales que los participantes de peso normal..
Pero el hallazgo más perturbador del estudio que que, al comparar con personas de peso normal que tenían los mismos factores de riesgo para enfermedad cardiaca, las personas obesas presentaban señales más avanzadas de enfermedad cardiaca subclínica. Las personas obesas mostraron mayores índices de acumulación de calcio en las arterias cardiacas, más estrechamiento de las arterias carótidas y mayor masa muscular cardiaca. Todas estas indicaciones sugieren un mayor riesgo de eventos cardiacos en el futuro.
"Nuestros hallazgos apoyan la necesidad urgente de redoblar nuestros esfuerzos para ayudar en la adquisición de compartimientos saludables y para eliminar barreras ambientales al mantenimiento de un peso saludable", concluyeron Burke y sus colegas.
Su informe aparece en la edición del 12 de mayo de Archives of Internal Medicine.
FUENTE:Burke, G.L. en Archives of Internal Medicine, 12 de mayo de 2008; vol 168: pp 928-935.
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