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La verdad sobre la grasa

Todo lo que hay que saber sobre la grasa, incluso una explicación de cuál es peor, la grasa abdominal o la de los muslos.

Medically Reviewed by Dra. Louise Chang, MD

 

La grasa corporal tiene una mala reputación para la mayoría. Desde esos pliegues que torturan a los muslos de las mujeres, hasta las barrigas de cerveza que adornan a los hombres de mediana edad, por lo general la grasa es algo que nos mortifica, que despreciamos, y de la que nos tratamos de deshacer mediante el ejercicio.

Pero para los científicos, la grasa es interesante, y cada día lo es más. “La grasa es uno de los órganos más fascinantes que existen”, asegura Aaron Cypess, MD, PhD, profesor de medicina de la Facultad de medicina de la Harvard y asociado de investigación del Centro de diabetes Joslin, en Boston. “Apenas comenzamos a comprender la grasa”.

“La grasa tiene muchas más funciones en el organismo de lo que pensábamos”, concuerda Rachel Whitmer, PhD, científica investigadora de la División de investigación de Kaiser Permanente en Oakland California, que ha estudiado las relaciones entre la grasa y la salud cerebral.

Para descubrir los secretos de la grasa, WebMD pidió a cuatro expertos en la materia (que prefieren que no les llamen expertos grasientos) que nos pusieran al día.

Se sabe que la grasa tiene dos propósitos principales, apunta Susan Fried, PhD, directora del Centro Boston de investigación sobre la obesidad y la nutrición de la Universidad de Boston, y una experimentada investigadora del campo.

  • La grasa almacena las calorías excesivas de manera segura, para que se puedan movilizar cuando se tiene hambre.
  • La grasa libera hormonas que controlan el metabolismo.

Pero ese es un panorama muy general. Para más información sobre los distintos tipos de grasa (marrón, blanca, subcutánea, visceral y del vientre), siga leyendo.

La grasa marrón

En los últimos tiempos la grasa marrón ha recibido mucha publicidad, con el descubrimiento de que no se trata de la grasa mayormente inútil que los científicos creían.

En estudios recientes, los científicos han encontrado que la gente delgada tiende a tener más grasa marrón que las personas que tienen sobrepeso u obesas, y que al estimularse, puede quemar calorías. Los científicos la están estudiando como un tratamiento potencial contra la obesidad si pueden averiguar cómo aumentar la grasa marrón de una persona, o estimular la existente.

Se sabe que los niños tienen más grasa marrón que los adultos, y que los ayuda a mantenerse calientes. La proporción de grasa marrón declina en los adultos, pero sigue ayudando con el calor. “Hemos mostrado que la grasa marrón es más activa en las personas de Boston durante los meses más fríos”, apunta Cypess, llevando a la idea de que dormir en habitaciones más frías quema más calorías.

Ahora se piensa que la grasa marrón es más parecida a los músculos que la grasa blanca. Cuando se activa, la grasa marrón quema la blanca.

Aunque los adultos más delgados tienen más grasa marrón que la gente más gorda, incluso sus células de grasa marrón son mucho menos numerosas que las células de grasa blanca. “Una persona de 150 libras (68 kilos) podrían tener de veinte a treinta libras (nueve a catorce kilos) de grasa”, apunta Cypess. “Apenas tendrán entre dos y tres onzas (de 57 a 85 gramos) de grasa marrón”.

Pero incluso esa pequeña cantidad, si se estimula al máximo, podría quemar entre 300 y 500 calorías al día, lo suficiente para perder una libra (0.45 kilos) a la semana, afirma.

“Tal vez sea deseable dar a la gente un fármaco que aumente la grasa marrón”, apunta. “Estamos trabajando en uno”.

Pero, advierte Cypess, incluso si el medicamentos para estimular la grasa marrón funciona, no sería una cura universal para los problemas de peso. Sin embargo, tal vez ayude a lograr una mayor pérdida de peso en combinación con una dieta sana y un régimen de ejercicio.

La grasa blanca

Los expertos están de acuerdo en que la grasa blanca es mucho más abundante que la marrón. La función de la grasa blanca es almacenar energía y producir hormonas que se liberan en el torrente sanguíneo.

Las células grasas pequeñas producen una hormona “buena” llamada adiponectina, que hace que el hígado y los músculos sean sensibles a la hormona insulina, lo que al mismo tiempo nos hace menos susceptibles a la diabetes y a la enfermedad cardiaca.

Cuando la gente engorda, la producción de adiponectina se hace más lenta o se desactiva, dejándolos susceptibles a la enfermedad, según Fried y otros.

Grasa subcutánea

La grasa subcutánea se encuentra directamente debajo de la piel. Se trata de la grasa que se mide usando calibradores de pliegues cutáneos para calcular la grasa corporal total.

En términos de salud general, la grasa subcutánea de los muslos y glúteos, por ejemplo, tal vez no sea tan mala y podría tener algunos beneficios potenciales, apuntó Cypess. “Tal vez no cause tantos problemas” como otros tipos de grasa, en específico la grasa visceral más profunda, comenta.

Pero las células de grasa subcutánea en el abdomen podrían ser otra cosa, señala Fried. Hay una creciente evidencia de que el peligro de las grandes barrigas no sólo proviene de la grasa visceral profunda, sino también de la grasa subcutánea.

Grasa visceral

La grasa visceral o “profunda” envuelve a los órganos internos, y conlleva problemas para la salud. ¿Cómo saber si se tiene? “Si tiene una cintura o vientre muy grande, por supuesto que tiene grasa visceral”, apunta Whitmer. La grasa visceral aumenta el riesgo de diabetes, enfermedad cardiaca, accidente cerebrovascular, e incluso demencia.

Se piensa que la grasa visceral tiene más que ver con la resistencia a la insulina, que aumenta el riesgo de diabetes, que otros tipos de grasa, afirma Whitmer a WebMD. El motivo no está claro, pero podría explicar total o parcialmente por qué la grasa visceral constituye un riesgo de salud.

Whitmer investigó la relación entre la grasa visceral y la demencia. En un estudio, evaluó los expedientes de más de 6,500 miembros de Kaiser Permanente de California del Norte, una gran organización de mantenimiento de la salud, durante un promedio de 36 años, desde el momento en que tenían cuarenta hasta más de los 70 años de edad.

Los expedientes incluían detalles sobre la estatura, el peso y el diámetro de vientre, un reflejo de la cantidad de grasa visceral. Los que tenían los vientres de mayor tamaño tenían un riesgo de demencia superior a los que tenían vientres más pequeños. La relación se sostuvo incluso entre las personas que tenían grasa excesiva en el vientre, pero un peso general normal.

No sabe por qué la grasa abdominal y la demencia se relacionan, pero especula que sustancias como la leptina, una hormona liberada por la grasa abdominal, tal vez tenga algún efecto nocivo sobre el cerebro. La leptina tiene que ver con la regulación del apetito, y también con el aprendizaje y la memoria.

Grasa abdominal

La grasa del vientre, o abdominal, ha acumulado una reputación como grasa malsana, que mayormente merece. “Hay que comprender que la grasa abdominal es tanto visceral como subcutánea”, apunta Kristen Gill Hairston, MD, MPH, profesora asistente de medicina de la Facultad de medicina de la Universidad de Wake Forest, en Winston Salem, Carolina del Norte. “Aún no tenemos una manera perfecta de determinar qué parte [de la grasa abdominal] es subcutánea o visceral, excepto mediante un escáner por TC, pero eso no resulta rentable”.

Pero si tiene una barriga grande, averiguar qué tanta gras es visceral y qué tanta es subcutánea no es tan importante como reconocer que tener una barriga grande no es sano, enfatiza. ¿Qué es demasiado grande? Las mujeres con una circunferencia de cintura mayor de 35 pulgadas (casi 89 centímetros) y los hombres con una circunferencia de más de 40 pulgadas (casi 102 centímetros) están en mayor riesgo de enfermedad cardiaca.

La grasa abdominal se considera como un mayor riesgo de salud que la grasa de la cadera o los muslos, señalan Whitmer y otros expertos. Y eso tal vez signifique que tiene un peor efecto sobre la resistencia a la insulina, lo que aumenta el riesgo de diabetes, y un peor efecto sobre los lípidos sanguíneos, lo que aumenta los riesgos de accidente cerebrovascular y cardiacos.

Grasa en los muslos y glúteos

Mientras los hombres tienden a acumular grasa en el vientre, no es secreto que las mujeres, sobre todo las que tienen “forma de pera”, la acumulan en muslos y glúteos.

Aparte de preocupaciones estéticas, la evidencia emergente sugiere que las mujeres en forma de pera están protegidas del síndrome metabólico, frente a las personas que tienen vientres grandes, apunta Fried.

“La grasa de muslos y glúteos podría ser buena”, afirma, al referirse a la acumulación de la grasa subcutánea del área. Pero el beneficio de tener una forma de pera podría terminarse en la menopausia, cuando las mujeres tienden a depositar más grasa en el abdomen.

Pérdida de peso y pérdida de grasa

Entonces, cuando se pierde peso, ¿qué tipo de grasa se reduce? “Se pierde grasa blanca”, dice Fried a WebMD. “La gente tiende a reducirla de todas partes de manera uniforme”.

Sin embargo, los resultados cambian un poco si se añade ejercicio a la reducción calórica, apunta. “Si hace ejercicio además de dieta, tenderá a perder un poco más de grasa visceral del vientre”.

“Estamos en un momento emocionante en la ciencia”, afirma Whitmer, haciéndose eco de la información de otros científicos del campo.

Whitmer y otros esperan que en el futuro cercano se hagan más descubrimientos sobre todos los tipos de grasa.