¿Qué es la esclerosis múltiple?

Medically Reviewed by Brunilda Nazario, MD on January 08, 2024
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La esclerosis múltiple sucede cuando el sistema inmunitario ataca la mielina, la capa alrededor de las células nerviosas. Sin esta capa exterior, los nervios se dañan y causan problemas de comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo. 

La esclerosis múltiple es una enfermedad crónica, o de larga duración, que puede afectar el cerebro, la médula espinal y los nervios ópticos (de los ojos). Puede provocar problemas de visión, equilibrio, control muscular y otras funciones básicas del cuerpo.

Los efectos con frecuencia varian en las personas que tienen la enfermedad. Algunas personas tienen síntomas leves y no necesitan tratamiento. Otras tienen dificultad para moverse y hacer las tareas diarias.

El daño implica que el cerebro no puede enviar señales a todo el cuerpo correctamente. Además, los nervios no funcionan como deberían para ayudarlo con el movimiento y las sensaciones. Como resultado, es posible que tengas síntomas como:

  • dificultad para caminar
  • cansancio
  • debilidad muscular o espasmos
  • visión nublada o doble
  • entumecimiento y cosquilleo
  • problemas sexuales
  • mal control de la vejiga o los intestinos
  • dolor
  • depresión 
  • problemas para concentrarse o recordar

Con frecuencia, los primeros síntomas empiezan entre los 20 y 40 años. La mayoría de las personas con esclerosis múltiple tienen ataques, llamados recaídas, cuando la enfermedad empeora de manera notable. Por lo general, luego de los ataques hay periodos de recuperación, cuando los síntomas mejoran. En otras personas, la enfermedad continúa empeorando con el tiempo.

En años recientes, los científicos han descubierto muchos tratamientos nuevos que con frecuencia pueden ayudar a prevenir las recaídas y retrasar los efectos de la enfermedad.

Hay tres tipos principales de esclerosis múltiple:

Esclerosis múltiple recurrente remitente 

Es el tipo más común de esclerosis múltiple. Aproximadamente 85% de las personas con la enfermedad reciben este diagnóstico. Con la esclerosis múltiple recurrente remitente, se tiende a tener recaídas temporales. Si tienes el tipo recurrente remitente, es muy probable que tus síntomas empeoren durante un ataque. 

Después del ataque, pasarás a una fase de remisión, lo que significa que es posible que vuelvas al punto de partida, sin síntomas, o que te aumente la discapacidad después de una recaída, (lo que se llama esclerosis múltiple recurrente remitente con empeoramiento). Pero la enfermedad no empeora durante la remisión. 

Esclerosis múltiple primaria progresiva

Si tienes esclerosis múltiple primaria progresiva, tus síntomas tienden a empeorar lentamente desde tu diagnóstico. Pero no tienes periodos específicos de recaídas ni remisión. Aproximadamente 10% de las personas con esclerosis múltiple reciben un diagnóstico de esclerosis múltiple primaria progresiva.

Esclerosis múltiple secundaria progresiva

Con la esclerosis múltiple secundaria progresiva, tus síntomas empeoran continuamente con el tiempo. Es posible que tengas este tipo después de tener esclerosis múltiple recurrente remitente. Los estudios no muestran claramente si los medicamentos pueden impedir que la enfermedad empeore en este caso.

Los síntomas pueden ser diferentes en cada persona. Además, a medida que la enfermedad progresa o empeora, es posible que notes síntomas nuevos. Los primeros indicios de esclerosis múltiple por lo general incluyen cambios de visión. Esto se conoce como neuritis óptica. Entre los problemas pueden estar:

  • pérdida total o parcial de la visión. Por lo general esto sucede un ojo a la vez.
  • dolor al mover los ojos
  • visión nublada
  • visión doble

Otros indicios iniciales comunes que podría tener son:

  • entumecimiento y cosquilleo
  • fatiga
  • pérdida de equilibrio
  • mareos
  • rigidez
  • espasmos
  • temblores
  • dolor
  • problemas de vejiga
  • problemas intestinales
  • dificultad cognitiva 
  • problemas de memoria

Los médicos no saben con certeza qué causa la esclerosis múltiple, pero hay varios factores que parecen hacer que la enfermedad sea más probable en algunas personas. Las personas con ciertos genes pueden tener una probabilidad más alta de tenerla. Fumar también aumenta el riesgo.

A algunas personas les da esclerosis múltiple después de tener una infección viral, como el virus de Epstein-Barr o el virus de herpes humano 6, que hace que el sistema inmunitario deje de funcionar normalmente. La infección puede desencadenar la enfermedad o causar recaídas. Los científicos estudian la relación entre los virus y la esclerosis múltiple, pero todavía no tienen una respuesta clara.

Algunos estudios indican que la vitamina D, que se obtiene de la luz solar, puede robustecer el sistema inmunitario y protegerlo de la esclerosis múltiple. Algunas personas con una probabilidad más alta de contraer la enfermedad que se mudan a un lugar más soleado al parecer reducen su riesgo.

El diagnóstico de la esclerosis múltiple a veces es difícil ya que los síntomas pueden ser los mismos que los de otros trastornos neurológicos. Si tu médico piensa que tienes la enfermedad, querrá que consultes con un neurólogo, que es un especialista dedicado al tratamiento del cerebro y el sistema nervioso. Te preguntará sobre tus antecedentes médicos y buscará indicios clave de daño neurológico en el cerebro, la médula espinal y los nervios ópticos.

No existe una sola prueba para determinar si tienes esclerosis múltiple. Tu médico usará varias diferentes al revisarte. Estas pueden incluir:

  • pruebas de potenciales evocados, que registran las señales eléctricas que produce el sistema nervioso en respuesta a estímulos
  • análisis de sangre para descartar enfermedades que causan síntomas similares, como la enfermedad de Lyme y el VIH
  • pruebas de equilibrio, coordinación, visión y otras funciones para ver la eficacia de la función neurológica
  • una prueba que toma imágenes detalladas de las estructuras del cuerpo (específicamente, el cerebro o la médula espinal), llamada exploración con resonancia magnética (MRI, por su sigla en inglés)
  • análisis del líquido que amortigua el cerebro y la médula espinal, llamado líquido cefalorraquídeo. Esto se hace con una punción lumbar. Las personas con esclerosis múltiple por lo general tienen proteínas específicas en el líquido cefalorraquídeo.
  • tomografía de coherencia óptica para detectar cambios en la retina, que pueden ser evidencia de atrofia cerebral

No hay cura para la esclerosis múltiple, pero varios tratamientos pueden hacer que te sientas mejor y desempeñes tus funciones de manera más eficiente.

Tu médico te puede recetar medicamentos para detener el progreso de la enfermedad, prevenir ataques o darles tratamiento, aliviar los síntomas o ayudarte a controlar el estrés que surge debido a la enfermedad.

Entre los medicamentos que retrasan el avance de la esclerosis múltiple o alivian el daño neurológico están:

  • alemtuzumab (Lemtrada) 
  • interferón beta (Avonex, Betaseron, and Rebif)
  • cladribrina (Mavenclad)
  • dalfampridina (Ampyra)
  • dimetil fumarato (Tecfidera)
  • diroximel fumarato (Vumerity)
  • fingolimod (Gilenya)
  • glatiramer (Copaxone)
  • mitoxantrona (Novantrone)
  • monometil fumarato (Bafiertam)
  • natalizumab (Tysabri)
  • ocrelizumab (Ocrevus)
  • ofatumumab (Kesimpta)
  • ozanimod (Zeposia)
  • ponesimod (Ponvory)
  • siponimod (Mayzent)
  • teriflunomida (Aubagio)
  • ublituximab-xiiy (Briumvi)

Es posible que tu médico te recete esteroides para que tus ataques de esclerosis múltiple sean más breves y leves. También puede probar otros medicamentos, como relajantes musculares, sedantes o la toxina botulínica (Botox), para el alivio de espasmos musculares y tratamiento de algunos de los demás síntomas.

Un fisioterapeuta puede enseñarte ejercicios que te ayudarán a retener la fuerza y el equilibrio, y a controlar la fatiga y el dolor. Un terapeuta ocupacional puede enseñarte nuevas formas de hacer ciertas tareas para facilitar tu trabajo y cuidados personales. Si tienes dificultad para movilizarte, un bastón, andador u órtesis pueden ayudarte a caminar con mayor facilidad.

Además del tratamiento, puedes hacer otras cosas para aliviar los síntomas de la esclerosis múltiple. Para tener más energía, haz ejercicio con regularidad y evita el calor excesivo. 

Pregúntale a tu médico sobre el yoga para aliviar la fatiga o el estrés. Cuida también de tu salud emocional. Es bueno pedirles ayuda a tus familiares y amigos o a un terapeuta para enfrentar el estrés o la ansiedad que tal vez tengas. Los grupos de apoyo también son excelentes puntos de contacto con otras personas.

Si tienes esclerosis múltiple, es posible que enfrentes alguna de estas otras complicaciones: 

  • epilepsia
  • rigidez muscular
  • parálisis (por lo general de las piernas),
  • cambios mentales como problemas de memoria o cambios en el estado de ánimo
  • interrupciones o reducción de la capacidad de movilizarse
  • vértigo
  • dificultad para tragar
  • temblores
  • infecciones urinarias 
  • estreñimiento

Hay varias cosas que puedes hacer para aliviar los síntomas:

Dale prioridad al sueño. Asegúrate de dormir suficientes horas y bien. (Acostarte y levantarte a la misma hora es beneficioso). Si tienes apnea obstructiva del sueño o algún otro trastorno, habla con tu médico sobre tratamientos que existen.

Come alimentos nutritivos. La nutrición desempeña un papel importante en la salud, por lo que una dieta balanceada puede ayudar a que te sientas óptimamente. Come granos integrales en vez de refinados. Evita o limita los alimentos procesados y el azúcar agregada. Come muchas frutas y vegetales.

Haz ejercicio con frecuencia. La actividad física puede hacer que tengas más fuerza, equilibrio y coordinación.

Mantente fresco. Los síntomas pueden empeorar cuando te sube la temperatura. Evita el calor o ponte ropa que te mantenga fresco.

Relájate. El estrés puede producir síntomas, por lo que debes encontrar alguna manera de disminuirlo. El yoga, la meditación o los masajes pueden ayudar.

Evita fumar. Esto está vinculado con una variedad de enfermedades y trastornos. Fumar también puede empeorar los síntomas de la esclerosis múltiple más rápidamente. 

Recibe atención frecuente. Ve al médico u otro profesional de salud para que te ayude a mantener los síntomas bajo control. Pide información sobre tratamientos nuevos o próximos.

Adapta tu entorno. Haz las modificaciones necesarias a tu residencia para adaptarla a la esclerosis múltiple. Quizá implique medidas como minimizar los muebles y decoración, o agregar barras de seguridad.

Adelántate a los cambios. La esclerosis múltiple quizá cambie cuánto puedas trabajar (o impida que trabajes). Como resultado, ganarás menos (o no tendrás la posibilidad de tener ingresos). En un estudio, las personas con esclerosis múltiple de una condición socioeconómica más baja tenían discapacidad más pronto. Estos participantes también tenían una mayor probabilidad de desarrollar esclerosis múltiple secundaria progresiva, lo que significa que sus funciones neurológicas empeoraron, más rápidamente.

Busca apoyo. Conectarte con otras personas con esclerosis múltiple puede brindarte el apoyo mental y emocional necesario para vivir bien.

Ya que no hay cura para la esclerosis múltiple, tu médico se enfocará en el tratamiento de tus síntomas. Durante los últimos 20 años, los tratamientos nuevos han mejorado mucho la calidad de vida de las personas con la enfermedad. Estos tratamientos no solo ayudan con los síntomas, sino que también retrasan el avance de la enfermedad.

Aproximadamente la mitad de las personas con esclerosis múltiple siguen teniendo la capacidad de caminar solas 15 años después del diagnóstico. El resto necesita silla de ruedas u otros aparatos. El tiempo promedio para la discapacidad severa como estar postrado en cama es de 33 años.

La mayoría de las personas con esclerosis múltiple tienen una expectativa de vida similar a la normal. Si bien en casos severos las personas con esclerosis múltiple mueren antes debido a pulmonía y otras infecciones relacionadas a la enfermedad, la mayoría fallece de otros problemas médicos. En general, la expectativa de vida de alguien con esclerosis múltiple es solo 5% menor a la de un adulto saludable.

Por lo general, los síntomas y discapacidad que tienes cuando recibes el diagnóstico no empeoran considerablemente durante los primeros 5 años. De todos modos, es difícil saber qué curso tomará la enfermedad en un caso particular.

El monitoreo y tratamiento minucioso y sistemático de la esclerosis múltiple con tu equipo médico es la mejor manera de evitar los síntomas y retrasar el avance de la enfermedad.