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La lactancia materna reduce el riesgo de fiebre después de las vacunas

Un estudio muestra que los bebés que reciben el pecho tienen menos probabilidades de sufrir fiebres tras la vacunación

Medically Reviewed by Laura J. Martin, MD

17 de mayo de 2010 -- Los bebés que se alimentan de forma exclusiva de lactancia materna tienen menos probabilidades de sufrir fiebres tras sus vacunas de rutina que los bebés que toman leche materna sólo de forma parcial, o que sólo reciben fórmula, según un estudio reciente.

Como muchas madres pueden atestiguar, los bebés pueden sentirse muy molestos y desarrollar fiebres tras las vacunas de rutina, lo que resulta en una noche de insomnio para toda la familia, y quizás algunas llamadas al pediatra en medio del pánico.

Pero una investigación reciente llevada a cabo en un centro de vacunación en Nápoles, Italia, encontró que los bebés alimentados exclusivamente con lactancia materna son menos propensos a desarrollar fiebre, en comparación con los bebés que toman el pecho de manera parcial o que se alimentan exclusivamente de fórmula.

El estudio aparece en la edición de junio de la revista Pediatrics.

Ventajas de la lactancia materna

La American Academy of Pediatrics recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de la vida de un bebé, y continuar con la práctica durante al menos el primer año. Los bebés amamantados tienen menores riesgos de desarrollar infecciones de oído, infecciones de las vías respiratorias, y varias enfermedades infecciosas más.

La lactancia materna también se ha relacionado con un menor riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), obesidad, asma, diabetes y algunos cánceres infantiles. Las madres que dan el pecho también logran algunos beneficios, entre ellos una pérdida de peso más rápida tras el embarazo, un menor riesgo de cáncer de mama y de ovario, y posiblemente una reducción en el riesgo de fracturas de cadera y de osteoporosis, la enfermedad de la fragilidad ósea, cuando envejecen.

Los bebés del nuevo estudio habían recibido su primera o segunda dosis de una vacuna combinada para prevenir seis enfermedades: la difteria, el tétanos, la pertusis (tos ferina), la Haemophilus influenzae tipo B, el poliovirus y la hepatitis B, administrada en conjunto con una vacuna para prevenir la meningitis neumocócica. Se enseñó a las madres a tomar las temperaturas por vía rectal, y se les pidió que les midieran la temperatura a sus bebés en la noche en que se administró la vacuna, y los tres días posteriores.

De los 460 bebés, el 25 por ciento de los que recibían lactancia materna de manera exclusiva desarrollaron fiebre, igual que el 31 por ciento de los bebés que lactaban de forma parcial, y 53 por ciento de los que se alimentaban únicamente de fórmula. Los efectos protectores de la lactancia materna se sostuvieron incluso después de que los investigadores tomaran en cuenta otros factores de riesgo de la fiebre, como la dosis de la vacuna, el tabaquismo materno, la educación de la madre, y la presencia de otros niños en el hogar.

"Este estudio sugiere que los bebés amamantados son menos propensos a sufrir de fiebre tras una vacuna, en comparación con los que no son amamantados", concluyeron los investigadores, liderados por Alfredo Pisacane, MD, pediatra de la Universidad Federico II en Nápoles, Italia.

El estudio tiene algunas limitaciones, como el hecho de que fueron las madres, y no médicos, quienes tomaron la temperatura de los bebés.

¿Por qué podría la lactancia materna reducir el riesgo de fiebre?

No está claro exactamente por qué los bebés amamantados son menos propensos a desarrollar fiebre tras vacunarse, pero la leche materna podría contener ciertas sustancias antiinflamatorias que tal vez reduzcan el riesgo. También podría deberse al hecho de que los bebés amamantados son menos propensos a dejar de comer cuando no se sienten bien, porque la lactancia provee una sensación reconfortante durante las enfermedades.

"Es otro magnífico motivo para dar el pecho", asegura Laura Wilwerding, MD, asesora de lactancia y profesora clínica asociada de pediatría del Centro Médico de la Universidad de Nebraska en Omaha. "Vacunarse es traumático para los bebés, y cualquier cosa que podamos hacer para reducir los efectos secundarios será estupenda".

Asegura que, cuando se trata de las vacunas, la lactancia materna tiene otros beneficios.

"Dar el seno durante la vacunación misma reduce la incomodidad", señala. "Tal vez el mero consuelo de estar con mamá de forma tan natural distrae al bebé del dolor de las inyecciones".

Además, "se ha mostrado que las vacunas funcionan mejor en bebés amamantados", asegura.

Los nuevos hallazgos también tienen sentido de forma intuitiva para Barbara Holmes, especialista en lactancia del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York. "Los bebés quieren amamantar con mayor frecuencia, y dado que lo hacen, reciben más comida [que los bebés que toman fórmula], así que lo que sea que necesitan para reparar sus cuerpos y bajar la fiebre está disponible", apunta.

"Tal vez la leche materna tiene algún efecto protector antiinflamatorio", comenta Natali Aziz, MD, especialista en medicina maternofetal del Hospital Pediátrico Lucile Packard en Palo Alto, California. Informa a WebMD que exhorta a las nuevas madres a dar el pecho de forma rutinaria. "Una cantidad significativa de datos e investigación respalda que los anticuerpos maternos se transfieren durante la lactancia, y que pueden proteger contra infecciones virales".

Show Sources

Piscane A. en Pediatrics, 2010; vol 125: pp e1448-e1452.

Laura Wilwerding, MD, profesora clínica asociada de pediatría del Centro Médico de la Universidad de Nebraska en Omaha.

Natali Aziz, MD, especialista en medicina maternofetal del Hospital Pediátrico Lucile Packard de Palo Alto, California.

Barbara Holmes, especialista en lactancia del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York en esa ciudad.

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