Caminar rápido podría reducir la enfermedad cardiaca y la diabetes

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8 de octubre de 2012 -- Caminar rápido, trotar y otras formas más vigorosas de ejercicio podrían reducir el riesgo de enfermedad cardiaca y diabetes, sugiere una investigación reciente.

Numerosos estudios han sugerido que la actividad física regular, incluso caminar apenas 30 minutos al día a paso moderado, podría mejorar la salud. Pero la nueva investigación apunta que es la intensidad, en lugar de la duración, lo que hace la diferencia.

Específicamente, los que caminaban rápido y trotaban de dos a cuatro horas por semana tenían 50 por ciento menos probabilidades de desarrollar lo que se conoce como síndrome metabólico. Los participantes que caminaban a un ritmo casual alrededor de una hora al día no observaron ninguna diferencia en el riesgo de desarrollar el síndrome.

Síndrome metabólico es el nombre de un conjunto de factores de riesgo que provocan diabetes o enfermedad cardiaca. Estos factores de riesgo incluyen hipertensión, glucemia alta, un nivel alto de triglicéridos (grasa en la sangre), un nivel bajo de colesterol HDL (el colesterol bueno) y grasa abdominal.

El nuevo estudio incluyó a más de 10,000 adultos entre los 21 y 98 años de edad en Copenhague, Dinamarca. Se preguntó a todos los participantes sobre la cantidad de actividad física que realizaban al inicio del estudio, y se les monitorizó durante hasta diez años.

Los hallazgos aparecen en una edición en línea de la revista BMJ Open.

La intensidad del ejercicio resulta más importante que la duración

Al inicio del estudio, una de cada cinco mujeres y poco más de uno de cada cuatro hombres tenían síndrome metabólico. Entre las mujeres, cerca de una de cada tres con síndrome metabólico era inactiva. En cambio, una de cada diez mujeres muy activas físicamente tenían síndrome metabólico. Los hallazgos fueron similares en los hombres del estudio.

Tras diez años de seguimiento, alrededor del 15 por ciento de los participantes sin síndrome metabólico lo desarrollaron.

El riesgo fue mucho menor entre los que reportaron hacer ejercicio vigoroso que entre sus contrapartes que reportaron ser inactivos o que hacían ejercicio ligero, muestra el estudio.

"Nuestros resultados confirman el rol de la actividad física en la reducción del riesgo [de síndrome metabólico] y sugieren que la intensidad, en lugar del volumen, del ejercicio físico es importante", concluyeron los autores del estudio.

El estudio presentó ciertas limitaciones. Concretamente, los investigadores no observaron las dietas de los participantes. La nutrición también tiene que ver con el síndrome metabólico.

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Calidad versus cantidad

"Lo que ayuda a perder peso, a mantener el peso y a mejorar los problemas de salud no es solo el tiempo que se hace ejercicio, sino la calidad de ese tiempo", plantea Neeru Jayanthi, MD. Jayanthi es director médico de medicina deportiva de atención primaria del Sistema de Salud de la Universidad de Loyola en Maywood, Illinois. "Las personas creen que algo es mejor que nada, y este estudio muestra que no es verdad cuando se trata del riesgo de síndrome metabólico".

Para que cuente, hay que sudar, enfatiza. "Incluso la jardinería, si provoca sudor y se hace de dos a cuatro [horas] por semana, puede ayudar a reducir el riesgo de diabetes y enfermedad cardiaca", asegura.

Pero los estudios están divididos respecto al tema de la intensidad versus la duración, señala Scott Kahan, MD, MPH. Kahan es director del Centro Nacional del Peso y el Bienestar en Washington, D.C. "Muchas investigaciones dicen que moverse a cualquier nivel es saludable, y algunos estudios muestran que mientras mayor es la intensidad de la actividad física, mejor".

Los nuevos hallazgos respaldan la segunda postura. "Podrían dar más combustible a este debate", dice.

"Intente moverse todo lo posible", aconseja Kahan. "Si puede moverse un poco más, o con más intensidad, ya sea que vaya al gimnasio o lo haga al aire libre, es algo bueno. Unos pasos pequeños llegan lejos".

Noticias Medicas de WebMD en Español Reviewed by Dra. Louise Chang

Sources

Scott Kahan, MD, MPH, director del Centro Nacional del Peso y el Bienestar en Washington, D.C.

Neeru Jayanthi, MD, director médico de medicina deportiva de atención primaria del Sistema de Salud de la Universidad de Loyola en Maywood, Illinois.

Laursen, A.H., en BMJ Open, 2012, estudio recibido antes de la publicación.

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